Botox


La Toxina Botulínica tipo A, mejor conocida como Botox, se convirtió en el mejor amigo de hombres y mujeres preocupados por tratar arrugas, sin tener que someterse a operaciones.

En estética el Botox se utiliza para bloquear los impulsos tensores, lo que se traduce en una reducción de la contracción muscular y en consecuencia, las líneas de expresión y las arrugas se van suavizando.

Su beneficio en la dermatología cosmética es:

La parálisis del músculo tratado, eliminando así las arrugas que se forman en consecuencia a su movimiento, por ejemplo:

Las patas de gallo al sonreír, el entrecejo marcado al fruncir el ceño o las líneas horizontales a lo largo de la frente.

Los pacientes candidatos son todos aquellos que hacen arrugas al movilizar estos músculos.

Existen muchos mitos acerca del Botox

1. "La Toxina Botulínica Tipo A hace perder la expresión en los rostros".

Mito:
La toxina provoca la parálisis muscular pero si se aplican las unidades adecuadas y en el músculo correcto, se logra eliminar las arrugas sin borrar la expresión del rostro.

2. "Una vez que se van los efectos, los rostros quedan peor que antes".

Mito:
El efecto de la toxina dura de entre 4 y 6 meses y al no marcar arrugas en ese tiempo hay mayor probabilidad de que no sean tan marcadas en un futuro.

3. "No se puede aplicar muchas veces porque es una toxina".

Mito:
Los efectos duran entre 4 y 6 meses. Se puede aplicar cuantas veces sea necesario siempre y cuando se haya ido el efecto de la última aplicación.

4. "Existen cremas con Toxina Botulínica Tipo A".

Mito:
Hasta la fecha no existen.

5. "Es peligroso su aplicación".

Mito:
No es peligrosa siempre y cuando sea aplicada por un médico idóneo; es decir un dermatólogo o un cirujano plástico y que el paciente no presente ninguna contraindicación.

6. "Es para mujeres u hombres mayores de 40 años".

Mito:
Es para cualquier paciente masculino o femenino que se beneficie de los resultados a cualquier edad y es recomendable de manera preventiva.

7. "Su aplicación duele".

Mito:
Es incómoda porque hay que inyectarla, pero no produce un dolor insoportable.

Para evitar cualquier riesgo en la aplicación de Botox es indispensable ponerse en manos de Médicos expertos que trabajen en centros y clínicas de medicina estética.

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